La dieta mediterránea como aliada contra el cáncer de mama

El cáncer de mama es el más común entre las mujeres en todo el mundo, pues representa el 16% de todos los cánceres femeninos siendo una de las principales causas de mortalidad femenina en el mundo desarrollado.
La detección precoz y la mejora en los tratamientos, en nuestro país, garantizan una alta tasa de supervivencia del cáncer mamario; no obstante, no puede afirmarse que este nivel se corresponda con un descenso de la tasa de incidencia anual.
Por otro lado, el elevado coste económico para el sistema sanitario hace necesario una prevención como herramienta fundamental para combatir este tipo de cáncer.
Recordemos que el mayor peso porcentual es atribuible a factores ambientales y especialmente a estilos de vida modificables relacionados con nuestra dieta (30% al 35%). Es necesario implementar, cambios reales en nuestro estilo de vida basados en la dieta, el ejercicio y la reducción de peso. Así, la dieta resulta el factor de riesgo modificable fundamental asociado a esta enfermedad. Y en este sentido, es evidencia científica el consumo de alcohol.
Según un estudio realizado los patrones de dieta que se identificaron supusieron grandes diferencias
- Patrón “Occidental”: elevado consumo de productos lácteos altos en grasa, carnes procesadas, granos refinados, dulces, bebidas azucaradas, ”comida rápida”…
- Patrón “Prudente”: elevado consumo de productos lácteos bajos en grasas, verduras, frutas, cereales integrales y zumos.
- Patrón “Mediterráneo”: consumo elevado de pescado, verduras, legumbres, patatas cocidas, frutas, aceitunas, otros aceites vegetales y baja ingesta en zumos.
Como conclusión del estudio se establece una mayor adherencia del “patrón de dieta Occidental” con el incremento del cáncer de mama, en especial en mujeres premenopáusicas. En otro sentido, las mujeres con alta adherencia al “patrón Mediterráneo” muestran un reducido riesgo de todos los tipos de tumor y ofrece un claro efectos protector frente a este tipo de cánceres y, en especial,a los “triples negativos” los más agresivos y difícil de detectar.
Para finalizar, se destaca que la identificación de hábitos alimenticios saludables es fundamental a la hora de adoptar políticas de prevención de cáncer de mama. A la vez, se insiste en el efecto beneficioso de una dieta rica en frutas y vegetales acompañada del uso de pescado azul y aceites vegetales.
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